La segunda parte del Chaquiñán

En la primera parte de la ruta del Chaquiñán explicamos su origen y el tramo que va desde Cumbayá a Pifo. En este reportaje abordaremos la segunda parte de la ruta.

Texto y fotos: William Morales

Mapa de la segunda parte de la ruta del Chaquiñán

El segundo tramo de la ruta ecológica del Chaquiñán tiene unos 30 km y atraviesa las parroquias orientales de Quito: Yaruquí, Checa, hasta llegar al Quinche. En esta parte a pesar de ser también la antigua línea férrea, está olvidado (en relación el primer tramo de Cumbayá) y en algunas zonas casi ha desaparecido, como en el túnel de Iguiñaro que conecta a Checa con El Quinche porque un deslave lo ha borrado completamente.

Empezamos el recorrido en bicicleta desde la gasolinera Primax, en Oyambarillo antes de Tababela, a 32 km de Quito, seguimos por una vía alterna asfaltada hasta llegar a la línea férrea que tiene bien delimitado su espacio entre la vía principal asfaltada y las viviendas. El tramo es de unos 5 km de vía fácil sin pendientes.

El tramo continúa hacia el barrio San Carlos, entrada a Yaruquí, donde la línea férrea casi se une a la vía Panamericana. En este sector hasta subir al centro de esta parroquia se puede tomar provisiones o agua en cualquiera de las tiendas de abasto y es recomendado porque luego no encontraremos ningún otro lugar hasta llegar al Quinche.

Luego de subir hasta Yaruquí empieza la travesía, se deben cruzar cuatro grandes quebradas hasta llegar al Quinche. El camino tiene declives y cuestas para atravesar cada quebrada, la primera es Sigsipugru, tras recorrer la parroquia. Es importante aclarar que en todo el tramo no existe simbología, mapas, ni avisos para guiar a quien transite por la línea férrea, como sí lo hay en el Chaquiñán de Cumbayá.

En esta época de lluvia nos encontramos con varios deslaves y espacios que parecen pantanos, pero a pesar de ello y que el recorrido no es muy extenso, se puede disfrutar del paseo por su hermoso paisaje, ya que se observa las diferentes lomas y la cordillera oriental que rodean a la antigua línea férrea construida hace casi cien años, en este sector cercano a la capital.

Luego de atravesar la segunda quebrada, Achicollos, y antes de llegar a Checa, en la subida de la quebrada Guadalupe existen túneles de cascajo hechas por el hombre y donde se puede tomar un pequeño descanso antes de atravesar la parroquia. Al final de la penúltima quebrada: Agila está un túnel de 200 metrose y llama la atención por su inscripción con el año 1921, probablemente el año en que fue construido.

Continuamos la travesía por Iguiñaro, el único lugar en que se está rehabilitando la ruta, sin embargo en el último tramo, un deslave borró la línea férrea y la entrada al último túnel, también llamado Iguiñaro de unos 400 metros, lo que no impidió para que con mucho cuidado carguemos nuestras bicis y crucemos el deslave hacia el final del túnel, el cual conecta a un puente de ferrocarril, lugar para admirar la paz que brinda la naturaleza y la obra de hace cien años que está por morir. Seguimos hacia la última pendiente y así llegamos a la parroquia de la virgen de El Quinche.

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