Ecuador ocupa la Presidencia de la Asamblea General de la ONU

La canciller de Ecuador, María Fernanda Espinosa,  ocupará la Presidencia de la Asamblea General de la ONU (AGNU) por voto mayoritario de 128 de los 193 países miembros de ese organismo, un cargo que su país no ostentaba hacía 45 años.

Su designación la convierte en la primera latinoamericana que ocupe ese puesto, lo cual fue considerado por el secretario general de la ONU, António Guterres, como el paso inicial para la apertura a la igualdad de género desde este organismo.

Esta elección corresponde cada año a un grupo regional, donde la práctica habitual es que los países pacten una candidatura única, por lo que el órgano simplemente ratifica la decisión en una votación secreta.

En esta ocasión, el grupo de Latinoamérica y el Caribe no llegó a un acuerdo y las dos candidatas propuestas mantuvieron hasta el último momento sus respectivas campañas. Además, por primera vez tuvieron que presentar sus programas para una eventual Presidencia de la AGNU.

Finalmente, Espinosa se impuso en la votación ante la Representante Permanente de Honduras en la ONU, Mary Elizabeth Flores.

Ecuador propuso el pasado febrero a Espinosa como su candidata, una decisión que llevó a Honduras a expresar oficialmente su “malestar y sorpresa” y a pedir que se retirara la postulación de la canciller ecuatoriana.

La llegada de la actual Canciller a esta posición tiene lugar tras la elección del politólogo y catedrático ecuatoriano Leopoldo Benítes en 1973 para presidir el vigésimo octavo período de sesiones de la Asamblea General.

Según el código de ética propuesto para el Presidente o Presidenta de la Asamblea General del organismo mundial, Espinosa deberá cumplir con sus obligaciones, deberes y responsabilidades de “manera imparcial y equitativa, con total honradez y buena fe”.

Además, tendrá la obligación de evitar el uso de la Oficina de la Presidencia o sus recursos en beneficio propio, obstaculizar la labor de la Organización y la adopción de enfoques parciales preconcebidos.

El código también refleja la necesaria colaboración con todos los Estados miembros de manera consultiva, garantizar la “mayor transparencia posible en las actividades externas, y todas las transacciones comerciales” con el fin de evitar conflictos de intereses.

Entre otros puntos relevantes, la hasta ahora Canciller ecuatoriana también deberá rendir cuentas de sus actividades a la Asamblea General.

Fuente: Agencia Andes