Ecuatoriano propuesto al Premio Nobel en Fisiología

El ecuatoriano Ángel Llerena Hidalgo, doctor en Ciencias Agrícolas, fue propuesto al Premio Nobel en Fisiología por su descubrimiento del uso de una alternativa agroecológica para el control de la sigatoka negra en el cultivo del banano con el uso de agua ozonificada.

El estudio, nacido hace cinco años en los laboratorios del departamento de Fisiología Vegetal de la Universidad Católica Santiago de Guayaquil, busca contrarrestar el uso de 5 millones anuales de litros de fungicidas químicos en Ecuador, que contaminan todas las áreas bananeras afectadas por la sigatoka negra.

La contaminación se manifiesta en enfermedades como cáncer y malformaciones, según el experto, miembro de la Red Latinoamericana de Agroecología y sus alternativas para América Latina (Rapal).

Llerena comentó que en las plantaciones donde se aplicó el agua mezclada con ozono hubo un exitoso control de la sigatoka negra.

Se trata de un enfermedad producida por un hongo que provoca estrías negras en las hojas del banano, lo que conlleva a una pérdida en su capacidad de fotosíntesis que, a su vez, acelera el proceso de maduración de la fruta y la invalida para la exportación.

Según Llerena, la sigatoka negra, una plaga endémica del banano, está presente en las 280.000 hectáreas de plantación ecuatoriana en las provincias de Guayas, El Oro, Los Ríos y Esmeraldas, por lo que “lo importante es poder convivir” con esa enfermedad.

Ecuador, el primer exportador de banano a nivel mundial, vende 7 millones de cajas semanales a diversos mercados en Europa, Asia y América.

Productor de soja, palma, banano y cacao, Llerena decidió usar los equipos para esparcir el agua con ozono en una pequeña plantación y a partir del tercer año de investigación, cinco bananeras empezaron a exportar banano fumigado con su producto.

El experto, miembro de la Sociedad española y europea de Fisiología, asegura que con su producto, además de ser no contaminante, se reduce en un 40 por ciento los costos para el control de la plaga.

“Otra ventaja de la metodología es que aumenta el 25 por ciento los rendimientos” pues libera los nutrientes que están en estado insoluble en el suelo y los deja disponibles para la planta, dijo.

Con la patente expedida hace menos de tres meses, Llerena espera que tenga mayor uso el producto con ozono, un gas alotrópico que se disipa fácilmente: “Tenemos ya una fila de productores bananeros que están pidiendo que se les instale”.

Según él, los resultados de su producto sobre la sigatoka negra son “inmediatos” y trabajan de forma “fulminante” contra el hongo. Con una inversión de $ 350.000 financiados por la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología, el descubrimiento de Llenera llegó a la candidatura ante el comité noruego del Premio Nobel con la Universidad de Cuba como proponente.

Fuente: El Telégrafo