Peregrinación y fe hacia El Quinche

En noviembre miles de peregrinos caminan entre 30 y 50 kilómetros desde el valle de Los Chillos y el norte de Quito hacia El Quinche para agradecer o pedir favores a la Virgen. El 21 de noviembre es su fiesta y único día que sale del altar para recorrer las calles de la parroquia oriental de Quito.

Texto y fotos: William Morales

Este 2018 hice una caminata desde Yaruquí hacia El Quinche, un tramo de 12 km, pero corto en relación a la que hice hace 20 años con mi familia. En esa época recorrí alrededor de 50 km en unas ocho horas, desde La Armenia (valle de Los Chillos), por la vía Intervalles avancé por Guangopolo, Cunuyacu, El Nacional, Tumbaco, Puembo, Pifo, Yaruquí, Checa y El Quinche.

En esta travesía, de toda una noche, miles de personas iban entre grupos de amigos y familiares con sus grabadoras a pilas para escuchar música (no existía el teléfono celular, o al menos en forma masiva como hoy), linternas y cobijas. Asimismo, caminaban personas de la tercera edad, discapacitadas y niños. No todos llegaban a terminar la travesía y los buses que transitaban lentamente llevaba a quienes no podían seguir con la caminata.

Las vías eran estrechas de dos carriles, existía poco alumbrado público, las ventas ambulantes iluminaban en algo el oscuro camino hacia El Quinche, tampoco existía un resguardo policial como en la actualidad. Por eso, varios grupos tomaban, desde Oyambarillo, la vía de la Línea Férrea, que hasta la actualidad está abandonada sin adecuaciones y las rieles ya casi han desaparecido del camino.

Un reloj anuncia la llegada de cada peregrino

Hoy, a pesar que en este sector se construyó el nuevo aeropuerto de Quito y las vías fueron ampliadas a tres carriles por cada lado y fueron iluminadas todas las vías que conectan a la capital con Tababela, el trayecto desde Yaruquí hacia El Quinche, de 12 km, está como hace 20 años. En esa vía no ha cambiado nada, todavía existen vías estrechas sin iluminación, no hay inversión en este sector, al parecer las autoridades locales solo dejaron construir el aeropuerto y se olvidaron de las parroquias aledañas. En Yaruquí, Checa, Iguiñaro y El Quinche no ha transcurrido el tiempo, existen barrios sin calles asfaltadas, la Línea Férrea que fue la principal vía en el siglo pasado, ahora está abandonada con derrumbes en varios sectores y en algunos casos las viviendas van tomando parte de esa vía del ferrocarril.

La caminata de este 2018 empecé a las 03:10 desde Yaruquí por la vía E35 donde decenas de policías custodiaban las calles que conectan a esta vía, para que ningún vehículo transite. Sin embargo, a las 03:45, la policía motorizada prevenía a los caminantes para que se vayan a la orilla del camino porque empezaba a transitar una caravana de buses y autos.

El 21 de noviembre de cada año se celebran las fiestas de la Virgen de El Quinche desde 1604.

En la carretera, grupos de dos hasta ocho personas ocupaban la calzada a paso acelerado porque todavía hay 12 kilómetros por recorrer hasta llegar al Santuario de El Quinche. Otros grupos ocupaban las cunetas para sentarse, descansar y hasta dormir por el agotador trayecto.

Cerca de las 04:00, en Checa, el clima se tornó nublado y con una ligera llovizna que refrescaba a quienes caminamos a paso acelerado. En este sector, los vendedores empezaban a retirar sus productos porque ya vendieron casi todo y porque están pasando los últimos caminantes.

Durante la misa, los peregrinos descansaban junto a las velas

Hace dos décadas llegué a El Quinche a las 05:00 y lo repetí en este año para comparar qué ha cambiado en ese tiempo. Todo era igual, a excepción del campo Mariano construido detrás del Santuario, donde se desarrollan las misas (desde las 00:00 durante toda la madrugada) y la logística de las decenas de policías (incluido un helicóptero) que resguardaban todo el trayecto y la parroquia.

Los comerciantes vendían todo tipo de recuerdos, comida, velas, cobijas y demás durante la madrugada. Asimismo, personas de la tercera edad pedía limosna en la puerta de la iglesia, otras rezaban y lloraban, otros dormían, otros encendían velas mientras transcurría la misa, y antes de las 06:00, el sacerdote bendecía a los creyentes y peregrinos de la Virgen de El Quinche. En las calles, las personas formaban largas filas para tomar un bus y regresar a sus casas con la satisfacción de haber cumplido un reto de fe, devoción y con la esperanza de regresar el próximo año.

Miles de peregrinos hacen fila para abordar un bus de regreso a sus hogares.