¿Consumir o aplicar ácido hialurónico?

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El ácido hialurónico es una biomolécula que se encuentra de forma natural en varios tejidos y órganos de nuestro cuerpo como: la piel, cartílagos, articulaciones, líquido sinovial, ojos, entre otros. Su función es la de formar polímeros que restauran y reemplazan las células muertas.

Con el paso de los años el ácido hialurónico de nuestro cuerpo, al igual que el colágeno empieza a disminuir, siendo este uno de los principales factores asociados al proceso de envejecimiento de la piel.

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo. Sus funciones son protegernos contra el calor, la luz, las lesiones y las infecciones. Existen 3 capas de piel: la epidermis, es la capa más externa y la principal barrera entre el cuerpo y el exterior ya que nos protege de las bacterias, hongos y rayos UV; la dermis es la capa intermedia, es gruesa, fuerte y elástica, regula la temperatura y protege al cuerpo de los traumatismos; finalmente la hipodermis es la capa interna, almacena grasas y mantiene estable la temperatura del cuerpo.

Actualmente, el ácido hialurónico es uno de los productos estrella en mercado. Lo podemos encontrar en muchas cremas y productos para la piel, así como en inyecciones estéticas. Sin embargo, la piel al estar formada por 3 capas protectoras muchas veces dificulta al organismo la absorción de componentes al aplicarlos de manera tópica, por lo que los expertos recomiendan, además, consumir ácido hialurónico oralmente para que el cuerpo pueda asimilar todas sus propiedades y corroborar los resultados de manera efectiva.

Colocar ácido hialurónico en la piel utilizando inyecciones estéticas que facilitan la atracción y retención de agua en la epidermis y la dermis para evitar o disminuir líneas de expresión, puede ser una solución a corto plazo, ya que este compuesto tendrá una duración de entre 6 meses y un año aproximadamente. Por el contrario, su consumo que generalmente viene en presentaciones de suplementos alimenticios acompañados de otros compuestos como el colágeno hidrolizado o antioxidantes, puede convertirse en una alternativa de largo plazo, que además de la piel, beneficiará a varias partes del cuerpo que necesitan de esta biomolécula.

Entre algunos de los beneficios del ácido hialurónico para la piel están: hidratación y humectación ya que une las células de agua con la piel, mejora las barreras naturales de la piel contra factores ambientales y contaminantes, estimula la regeneración celular, reduce el tamaño de las líneas de expresión y arrugas, y previene la aparición de manchas.

Uno de los factores también asociados al envejecimiento de la piel es el sol. La piel utiliza los rayos del sol para producir vitamina D, pero es importante que la exposición al sol sea con protector solar y lo más limitada posible, ya que los rayos UV son los principales causantes de envejecimiento prematuro y cáncer en la piel.

Para contrarrestar estos efectos, se recomienda incluir el consumo de antocianinas, sustancias que tienen un poder antioxidante extraordinario que previenen el envejecimiento prematuro. Las podemos encontrar en alimentos como la mora, los arándanos, la cereza, el capulí y el mortiño, este último contiene una elevada concentración de dicha sustancia.

Con el paso de los años, es importante incluir en nuestra alimentación productos que nos ayuden a suplir las deficiencias de sustancias como el ácido hialurónico. En el mercado podemos encontrar suplementos biotecnológicos Fakulti®, desarrollados bajo procesos tecnológicos de vanguardia que maximizan la asimilación de las propiedades naturales de sus ingredientes.

Fakulti® dispone de Colágeno Hidrolizado Anti-Age®, un producto enfocado al cuidado y la belleza, con su fórmula triple acción de péptidos de colágeno, ácido hialurónico, y antioxidantes aporta a fortalecer las uñas, radiante el cabello y la piel hidratada.

Es importante tomar en cuenta al consumir este tipo de suplementos verificar que sus ingredientes se encuentren microencapsulados, ya que este proceso protege a los componentes de la oxidación, evita que puedan degradarse y garantiza su absorción en el organismo.