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Día Mundial de la Diabetes: ¿Cuánto cuidamos lo que comemos?

El 14 de noviembre de cada año se conmemora el Día Mundial de Prevención de la Diabetes, una fecha decretada por la Federación Internacional de Diabetes (FID) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1991, con el objetivo de aumentar la concienciación global sobre esta enfermedad silenciosa.

En el mundo hay alrededor de 415 millones de personas con diabetes, según datos de la FID, debido al acelerado aumento del sobrepeso, la obesidad y la inactividad física y se estima que aumente a 640 millones en 2040. Además, se prevé que la diabetes será la séptima causa de muerte a escala global para el 2030.

Existen dos formas de diabetes: La de tipo 1, en la que el organismo no produce insulina, y la de tipo 2, en la que el organismo no utiliza eficazmente la insulina, también conocida como diabetes mellitus. La diabetes tipo 2 es la que genera mayor afectación en la población ecuatoriana.

Cerca de 2.000 personas fallecieron en Ecuador en 1997 a causa de la diabetes mellitus o tipo II. En 2017, la cifra de muertes ascendió a casi 5.000, un incremento del 158%, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).

La diabetes es la segunda causa de muerte en el país después de las enfermedades isquémicas (infartos). La organización Panamericana de la Salud (OPS) estima que un 7,8% de la población ecuatoriana padece esta enfermedad.

A nivel local, la situación se torna alarmante. Informes del Ministerio de Salud Pública (MSP) detallan que el 42% de residentes en Quito padecen obesidad y sobrepeso, debido a problemas de nutrición, convirtiéndolos en potenciales víctimas de padecer diabetes.

Por estas razones, los especialistas consideran que es importante enfatizar en la prevención de esta enfermedad y el cuidado adecuado de las personas con este padecimiento a través de la alimentación. María Teresa Onetto, nutricionista del Departamento de Nutrición, Diabetes y Metabolismo de la Pontificia Universidad Católica de Chile, menciona que “todas las personas deberíamos comer como las personas con diabetes, esto significa, tener horarios, comer en porciones, evitar grasas y azúcares”.

Prediabetes, la importancia de la prevención

Aunque la prediabetes no es considerada como una enfermedad por la OMS, los expertos en salud insisten en la detección temprana y prevención para combatir este mal. La descripción de la prediabetes aparece en el catálogo de Clasificación Internacional de Enfermedades como hiperglicemia (niveles altos de azúcar en la sangre).

Esta alteración predispone al desarrollo de diabetes. Sin embargo, con un tratamiento nutricional oportuno y ejercicio puede revertirse y curarse. Los factores de riesgo principales para desarrollar esta condición son: sobrepeso y obesidad, sedentarismo, dietas alta en calorías, carbohidratos, azúcares, grasas saturadas y trans y aumento de la grasa visceral e hígado graso.

En este sentido, la nutrición es uno de los pilares en el tratamiento de la prediabetes. La nutricionista mexicana Hania González Terrones brinda recomendaciones para tratarla.

Mantener un peso saludable: Se pueden prescribir dietas hipocalóricas o restrictivas que ayuden al paciente a perder el exceso de peso y grasa. Este tipo de programas nutricionales siempre deben ser complementadas con ejercicio.
Consumir carbohidratos de bajo índice y carga glucémica: Estos carbohidratos son ricos en fibra y tienen bajas cantidades de azúcares. Los azúcares añadidos, las harinas blancas y las harinas refinadas deben consumirse con moderación. Para seguir disfrutando de los sabores dulces, se puede sustituir el azúcar por edulcorantes no calóricos.

Preferir las ‘grasas buenas’: Las grasas que se recomiendan en pacientes con prediabetes son las grasas omega 9 (provenientes del aceite de oliva) y las grasas omega 3 (provenientes del pescado). También puede incluirse una cantidad moderada de grasas omega 6 (provenientes de aceites vegetales). Se deben evitar las grasas saturadas (de origen animal) y las grasas trans (alimentos fritos o empalizados).

Alimentarse con suficientes micronutrientes: Se debe garantizar la cantidad y variedad adecuada de vitaminas y minerales. En caso de que no se cubran los requerimientos necesarios con la dieta, se pueden agregar suplementos multivitamínicos y minerales.

Ingerir niveles adecuados de fibra: Es recomendable 14 gramos de fibra por cada 1.000 kcal en la dieta. Lo ideal es combinar fibras solubles con insolubles e incluir inulina, avena, frutas, verduras, linaza, entre otras.

Favorecer una adecuada hidratación: En promedio se deben consumir al menos entre 30 y 40 mililitros de líquidos por cada kilogramo de peso.

Comer de forma adecuada: Se sugiere realizar 5 comidas al día; 3 comidas principales y 2 ‘snacks’ o entre comidas. Sin embargo, también es importante señalar que todos los consejos nutricionales deben individualizarse en cada paciente y ser siempre supervisados por un experto en nutrición.

Edulcorantes en la diabetes

Los edulcorantes se encuentran regulados por diversos organismos de control como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). La ventaja de estos aditivos es su potencial endulzante que, según los expertos, supera al azúcar común. Sin embargo, para tener un mejor control glucémico es necesario combinar su uso con una dieta saludable y un estilo de vida activo.

La nutricionista chilena María Teresa Onetto sostiene que los edulcorantes “aportan sabor dulce a alimentos y preparaciones, sin tener calorías ni subir la glicemia . Son aditivos alimentos clave para el control de la diabetes, mantener óptimos niveles de glucosa en sangre, disminuir el peso corporal y evitar al máximo azúcar”.

Gracias a los endulzantes, de acuerdo con los especialistas médicos, las personas con diabetes pueden seguir con mayor facilidad los planes nutricionales y tratamientos. “Los endulzantes no calóricos nos permiten que la alimentación sea más fácil de seguir y menos restrictiva, ya que se puede seguir disfrutando de los sabores dulces, pero sin los efectos que tiene el azúcar”, recalca la nutricionista chilena.

Edulcorantes no generan más gusto por lo dulce, según expertos

En tiempos en que la información en línea sobre temas de nutrición puede ser conflictiva y confusa, los profesionales de la salud deben buscar información científica confiable y recurrir a fuentes fidedignas—como autoridades normativas y organizaciones de salud—que basan sus conclusiones en la totalidad de la información disponible basada en evidencias.

Esta necesidad fue uno de los temas de debate, entre los expertos que participaron recientemente en un seminario organizado por la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT) en México. Uno de los temas que se debatió fue el supuesto aumento del gusto por lo “dulce” que provocan los edulcorantes no calóricos.

Durante su participación, Emilio Martínez de Victoria, catedrático de Fisiología de la Universidad de Granada en España, explicó que el dulce es uno de los sabores básicos, ya que el cuerpo humano “reconoce” el sabor dulce con la ayuda de los receptores del sabor dulce que se encuentran en la cavidad oral y son responsables por la detección inicial de un estímulo a dicho sabor. “Estos receptores responden a varias moléculas dulces incluyendo azúcares, polioles y edulcorantes”, detalló el especialista.

De acuerdo con los especialistas, el gusto por lo dulce es innato. El ser humano nace con un gusto por lo dulce, sin embargo, éste va disminuyendo conforme alcanza la edad adulta. Una mayor preferencia por lo dulce, durante la infancia, suele reflejar una mayor necesidad energética y nutricional de los menores durante periodos de máximo crecimiento.

En este seminario, también se indicó que, actualmente, no hay evidencias que señalen que una exposición al sabor dulce resulte en un mayor apetito y/o consumo de azúcar o edulcorantes no calóricos. Las investigaciones disponibles demuestran que, después de comer algo dulce, se reduce la afabilidad momentánea y el deseo de comer alimentos más dulces, un fenómeno conocido como “saciedad sensorial específica.”

En ese sentido, la doctora Rebeca López García, toxicóloga y directora de Logre International Food Science Consulting en México, explicó que los edulcorantes, por ser aditivos alimentarios, se añaden a los alimentos para un fin tecnológico específico, como en este caso, para añadir un sabor dulce. Su uso no busca tener ningún efecto en la salud.

Cuando se usan para reemplazar azúcares en la dieta, los edulcorantes brindan beneficios como añadir el sabor dulce que el ser humano requiere por naturaleza, pero sin las calorías del azúcar y, como consecuencia, permiten un mejor control del peso corporal.

“El uso de edulcorantes, en vez de azúcar en el contexto de una dieta estructurada y de programas de pérdida de peso, puede favorecer a la reducción de sobrepeso y mantenimiento de dicha pérdida. Su efecto en el control de peso es modesto, aunque estadística y clínicamente significativo, y más profundo en individuos con obesidad o sobrepeso”, concluyó el especialista Rafael Figueredo, director del Instituto Privado de Nutrición Integral de Paraguay y actual presidente de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición (SLAN).

Edulcorantes no afecten a la microbiota intestinal, afirman estudios

En el Ecuador, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), la diabetes es la segunda causa de muerte después de las enfermedades isquémicas del corazón.

En el 2016, alrededor de 4.906 personas fallecieron por esta enfermedad en el país. Debido a estas cifras, las personas que padecen de diabetes pueden utilizar edulcorantes no calóricos para endulzar sus alimentos y bebidas, pero sin el impacto glucémico que implica el azúcar para este tipo de pacientes.

La Organización Panamericana de la Salud enfatiza que el consumo de edulcorantes no calóricos es seguro para el consumo humano. En el Ecuador alrededor de nueve edulcorantes bajos en calorías son los más comercializados, debido a su aceptación por clientes, que ven en ellos un sustituto del azúcar.

Edulcorantes y microbiota

Recientemente ha surgido preocupación sobre el posible impacto que estos ingredientes pudieran tener sobre la microbiota intestinal, de cuyo equilibrio depende la nutrición, el correcto crecimiento corporal y el desarrollo del sistema inmunológico. Un reciente estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Granada, España, confirma que el consumo de edulcorantes no calóricos no tiene ningún efecto adverso sobre la microbiota.

De acuerdo con el doctor Ángel Gil Hernández, profesor de bioquímica y biología molecular y director del estudio, los edulcorantes son totalmente seguros y no afectan la microbiota intestinal cuando se consumen de acuerdo con los índices de ingesta establecidos. “Las cantidades de edulcorantes que se ingieren actualmente en el mundo están muy por debajo de los límites recomendados y, por lo tanto, su consumo es seguro”, señala Gil Hernández.

Autoridades como la Agencia de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) o la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), entre otras, se encargan de establecer el índice de Ingesta Diaria Aceptable de dichos edulcorantes, a fin de que su consumo sea 100% seguro para la salud. De esta forma, según los expertos, las personas que los utilizan como sustitutos del azúcar pueden sentirse tranquilas y utilizarlos como herramienta adicional para cuidar su consumo calórico.

Bebidas light o sin calorías no modifican el apetito, según expertos

En los últimos años, el uso de edulcorantes no calóricos se ha popularizado mundialmente, debido a que ayudan a reducir el consumo de calorías en la dieta diaria y permiten conservar el sabor dulce de los alimentos. Para quienes desean bajar de peso o mantenerlo, así como para las personas con diabetes, los edulcorantes son grandes aliados dentro de un plan alimenticio integral.

Recientemente, un grupo de científicos franceses, encabezados por el profesor Marc Fantino, del Centro para la Investigación Biomédica Aplicada, analizó el efecto que tenían los edulcorantes no calóricos sobre el apetito de personas que acostumbraban ingerir bebidas light o sin calorías, en comparación con quienes sólo bebían agua.
Los expertos registraron los patrones alimenticios de 80 mujeres y 86 hombres sanos y sin sobrepeso, a lo largo de varias semanas. Durante este periodo, la mitad de ellos sólo tomó bebidas endulzadas con edulcorantes no calóricos, mientras que el resto únicamente bebió agua. Al final de la prueba, tras revisar los hábitos alimenticios de ambos grupos, los investigadores confirmaron que todos seguían ingiriendo la misma cantidad de comida de siempre, y que en ningún caso había aumentado su antojo por productos dulces.
En otras palabras, la conducta alimentaria de todos los participantes se había mantenido sin cambios, antes y después de la prueba, independientemente de que bebieran bebidas con edulcorantes no calóricos o sólo agua. Tanto en mujeres como en hombres, los niveles de apetito y saciedad fueron muy similares entre los dos grupos, y su peso se mantuvo estable. La única diferencia encontrada por los investigadores fue que, en el grupo que sólo consumió bebidas con sustitutos de azúcar, el antojo por productos dulces había disminuido.
“Contrario a lo que mucha gente piensa, nuestro estudio demuestra que el consumo de bebidas light o sin calorías no tiene un efecto negativo sobre la conducta alimentaria en comparación con el agua, ni a corto ni a largo plazo”, enfatiza el profesor Fantino.
La anterior investigación es consistente con otras muchas que también corroboran que los edulcorantes no calóricos no modifican el apetito de quienes los consumen ni producen un mayor antojo por productos dulces. De hecho, se observa que las bebidas light o sin calorías pueden ayudar a saciar el deseo por comer algo dulce. Esto significa que, como sustitutos del azúcar, los edulcorantes son una eficaz herramienta para reducir la ingesta de energía.